El recorrido de MentaViva no empieza con una fórmula, sino con un problema de espacio: los tubos vacíos que se acumulan en el baño cada pocas semanas. Desde ahí fuimos probando formatos secos hasta quedarnos con la pastilla prensada.
Primavera de 2021
Primeras pruebas con base seca
Empezamos mezclando ingredientes en polvo y prensándolos a mano en un taller pequeño. El objetivo era simple: conseguir una pastilla que se activara con la saliva y no necesitara agua añadida en el envase. Las primeras tandas se deshacían demasiado rápido, así que ajustamos la presión y el tiempo de secado.
Otoño de 2022
El frasco de vidrio entra en escena
Con la pastilla ya estable, el siguiente paso fue el recipiente. Descartamos las bolsas de plástico y probamos frascos de vidrio reutilizables, con tapa metálica y una etiqueta que se puede retirar sin dejar residuo. El recambio pasó a venderse suelto para reutilizar el mismo frasco durante meses.
Verano de 2023
Champú sólido en el mismo formato
La pastilla de higiene capilar llegó después, con una textura más densa y un secado más lento entre usos. Aprendimos a recomendar una jabonera de madera para que la barra no se quede húmeda en la ducha. Fue el momento en que la rutina completa dejó de depender de envases de un solo uso.
Invierno de 2024
Producción en lotes pequeños
Trabajamos por lotes controlados en lugar de grandes tiradas, para revisar cada tanda antes de que salga del taller. Eso nos deja ajustar la fórmula según el clima y la humedad del lugar donde se almacena. No es el método más rápido, pero sí el que mantiene la pastilla firme y sin conservantes innecesarios.
Este año
Un catálogo corto y estable
Hoy mantenemos pocas referencias y las revisamos cada temporada. Preferimos mejorar lo que ya funciona antes que sumar productos nuevos cada mes. La idea sigue siendo la misma del principio: que la higiene diaria deje menos residuo detrás, sin complicar el gesto de todos los días.